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Reseña de la edición 2010

Adolfo Barrientos, primer premio de Cuento de la edición 2010, saludando al jurado D. Luis López Bregel (Foto: F. Guillaron)
Manuela-Águeda García Garrido recibiendo el premio de manos de D. Juan Cenzual, Canciller de la Misión de España. (Foto: F. Guillaron)
Dª Luz Caballero, Agregada Cultural de la Misión del Perú ante las Naciones Unidas y otros Organismos Internacionales, recogiendo el premio Mención Honorífica, en nombre de D. Jean Pierre Jesús Bravo Zapata. (Foto: F. Guillaron)
Dª Eliana Ribechini recibiendo el premio de manos de D. Juan Cenzual, Canciller de la Misión de España (Foto: F. Guillaron)
D. Federico Guillaron recogiendo el premio de Finalista poesía en nombre de D. Agustín Ramón Serrano Santiesteban.
Ganadores, miembros del jurado, miembros del Club del Libro y D. Juan Cenzual, después de la ceremonia (Foto: F. Guillaron)
Parte del público asistente a la entrega de premios. (Foto: F. Guillaron)

La Ceremonia de entrega de los Premios Platero 2010 tuvo lugar el día 23 de junio en la Sala XVI del Palacio de las Naciones en Ginebra.

El acto lo inauguró el Canciller de la Misión de España ante las Naciones Unidas y otros Organismos Internacionales en Ginebra, Sr. D. Juan Cenzual quien con motivo de los 30 años del Premio realizó una breve historia del Club del Libro y del Premio en sí mismo, citando a algunos de los ganadores para los cuales significó el principio de una brillante carrera literaria, entre otros, por citar un ejemplo, en Modalidad Poesía, Noni Benegas ganadora en 1982 y en modalidad Cuento, María José Codes ganadora en el año 2006.

A continuación la Presidenta del Club del Libro y Coordinadora del Premio Dª Begoña Peris, después de agradecer a los concursantes su participación por ser ellos los que han hecho del premio Platero una hermosa realidad, realizó un resumen de la edición 2010, terminando con la lectura del acta y cediendo la palabra a la portavoz del jurado.

Dª Paloma Simón, portavoz del jurado, dijo:

“La tarea del jurado es comprometida, juzgar nos sitúa en una posición incómoda, el hecho de elegir algunas obras supone rechazar otras y esto nos coloca en la disyuntiva moral de cómo ser equilibrados. Como jurado no tenemos ninguna respuesta correcta, lo que sí hemos tenido ha sido amor a la palabra y nos hemos dejado sorprender por la magia del cuento y la poesía, nos hemos dejado atrapar por esos mundos, por esas historias. Nuestros autores, esos a los que imagino ahora, sentados entre ustedes, aunque estén en Lima, Buenos Aires, Madrid o Berlín nos han regalado unas palabras de fuego que a mí me han hecho sentirme más viva mientras disfrutaba de su lectura. Desde aquí quiero mandarles mi agradecimiento y el de los otros miembros del jurado. Sin todos ellos este encuentro no habría sido posible y quiero transmitirles nuestro aliento para que sigan trabajando y nos sigan regalando la palabra, esas palabras que nos ayudan a construir un mundo más tolerante y armonioso.”

A continuación el Sr. Luis López Bregel habló sobre las obras premiadas.

“El primer premio de Cuentos es El Deseado de D. Adolfo Barrientos, heredero de la tradición del realismo mágico latinoamericano nos lleva del nuevo al viejo continente y viceversa. Con trazos muy certeros nos sentimos en medio de un pueblo olvidado en Argentina. Formas de vida, tipos, costumbre y lenguaje característicos de un lugar determinado. A la fantasía generada por su lectura se le añade una respuesta emocional, como cuando nos encontramos ante un objeto bello “que nos habla”. Tanto la trama, el tono, los personajes como el estilo de la narración nos hacen compartir una experiencia deliciosa. El Deseado, Fernandito Guzmán, con sus zapatos de dos colores y su comportamiento canalla nos ha seducido, así como su princesa rusa, que acabó prefiriendo la autenticidad de la compañía de un personaje tosco y solitario a la posición social en un entorno provinciano.

El segundo premio ha sido para el cuento No se lo digas a Amanda de Dª Mónica Plaza Murcia. La autora disecciona las relaciones humanas entre un grupo de amigos que se conocen desde la infancia. Sus palabras dan en una certera diana de emociones y sentimientos frustrados, como dice en uno de sus párrafos “Seres humanos que se encontraron tiempo atrás y que pasado ese mismo tiempo, ya no suelen encontrarse”. Los personajes con unas pocas líneas parece que están a nuestro lado, al alcance de la mano. El autor comunica al lector no solo los sucesos exteriores sino también los sentimientos íntimos de los personajes.

El tercer premio ha sido para Inventario final del peruano Jean-Pierre Jesús Bravo. En este cuento el autor nos describe los preparativos del protagonista, que a sus 60 años decide deshacerse de todo y alejarse de todos para, como indica al final de su relato, empezar a vivir; relato que nos conmueve y arrastra en un torbellino de emociones que todos hemos experimentado en alguna ocasión.

Como ya se ha dicho, la obra poética ha sido muy numerosa y de una gran calidad. Decía Gabriel Celaya que la poesía es un arma cargada de futuro, pero es también como nos muestra la ganadora del primer premio, Doña Manuela Águeda con su poema Refugios, un lugar seguro al que se llega después de la tormenta que es vivir.

El finalista ha sido Don Agustín Ramón Serrano Santiesteban con varios poemas de los que queremos destacar La Puerta, sus palabras tienen un gran contenido onírico sus versos fluyen como suaves pinceladas llenas de sentimientos.

La Mención Honorífica ha sido para El Susurro de Dª Eliana Ribechini, quien utiliza el lenguaje para envolvernos en un mundo de espiritualidad, creando una poesía llena de imágenes y emociones.”

La entrega de Premios corrió a cargo del Canciller de la Misión de España Sr. Cenzual quien entregó su premio al ganador en modalidad cuento, D. Alfonso Barrientos, presente en el acto, quien dijo unas breves palabras de agradecimiento.

El premio Finalista lo recogió la Sra. María Dolores Robledo miembro del jurado, quien leyó las palabras enviadas por Dª Mónica Plaza Murcia, en las que agradecía al jurado la elección de No se lo digas a Amanda como cuento finalista y al Club del Libro su labor de defensa de la literatura y de los escritores aferrados al relato corto. “Escribí “No se lo digas a Amanda” para dar salida, como tantas veces, a cosas que escuecen. En este caso, lo que hace daño es convertirse en el adulto que alguna vez quisimos ser. ¿Quién no deseó de niño ser más alto, tener dinero y conducir su propio coche? Ahora, de mayores y con cartas que llegan a nuestro nombre, la vida suele venir grande. Lo notamos al estar rodeados de gentes con las que antes compartimos algo que ha desaparecido, liquidado por el presente, y que sobrevive sólo a base de memoria”. La escritora dedicó su Premio a su amiga Inés “que se salva de la cena de Amanda porque sigue cerca y se lee, sin careta, los cuentos, los proyectos y las servilletas garabateadas que le paso” y a su padre “que me prestó sus máquinas de escribir y sus ordenadores y que renovaba puntualmente mis carnés de biblioteca”. Dª. Dolores Robledo terminó leyendo un fragmento del cuento finalista “No se lo digas a Amanda”.

El premio Mención Honorífica fue recogido, en nombre de Jean Pierre Jesús Bravo Zapata, por la Consejera, Agregada Cultural de la Misión del Perú ante las Naciones Unidas y otros Organismos Internacionales Sra. Dª Luz Caballero quien agradeció la concesión del Premio y expresó su alegría por que el galardón hubiera recaído en un ciudadano de nacionalidad peruana.

El premio Ganador en modalidad poesía fue recogido por la autora Manuela Águeda García-Garrido quien dijo: “No se trata sólo de un reconocimiento que me honra, sino de una invitación a seguir tratando la poesía, como un valioso tesoro. La poesía está destinada a hacerse invisible a la rutina, al ejercicio prosaico y cotidiano de escribir bajo la norma y el motivo. Esta ha sido, la idea que ha dado forma a mi obra “Refugios”. Compuesta por 82 versos, “Refugios” es el fruto de una clara experiencia introspectiva, una búsqueda constante de la palabra exacta. Porque hablar de sentimientos no es tarea fácil y aún menos cuando -como hoy- dejar el corazón a su agitado arbitrio lo es todo o casi nada. Es necesario por ello, buscar un “refugio” donde la voluntad de comprender lo extraordinario y lo imposible pueda competir con la realidad y su dominio. En la literatura española, han aparecido muchos de estos lugares protegidos de la razón para dar vida a la palabra poética. Pensemos, sin ir más lejos, en Don Quijote, del que suele decirse que su locura es el único refugio de su heroísmo. Así es como Dulcinea, producto de esa misma locura, se convirtió en “único refugio de sus esperanzas”. Quevedo, por su parte, también supo de refugios, el que halló al final de su vida en la Torre de Juan Abad, donde escribirá la parte última de su Marco Bruto. En su Cántico espiritual, San Juan de la Cruz, máximo exponente de la voz mística castellana y del yo interior, descubrió su singular refugio en el recogimiento del alma, esa “bodega interior” donde se materializa la unión con Dios. En esta misma línea, no podemos olvidar a Santa Teresa, para quien “el castillo” es la evocación del refugio interior del hombre. Y si nos atenemos a figuras más recientes de nuestra literatura, como la que representa el gran Luis Cernuda, podemos apreciar la misma preocupación por descubrir el espacio poético añorado. Para el poeta sevillano, se trataba de “un rinconcillo secreto y callado del mundo”, el lugar donde finalmente poderse reencontrar con la infancia y las raíces. Todos estos ejemplos ilustran de manera magistral que en la poesía -como en la vida- hay quienes se afanan por hallar refugio en el vacío breve e inexacto que deja la memoria”. Finalizó su exposición con la lectura de un fragmento de la obra galardonada “Refugios”.

El premio Finalista fue recogido en nombre de D. Agustín Ramón Serrano Santiesteban, por el fotógrafo del Club del Libro D. Federico Guillaron ambos de nacionalidad cubana.

La Mención Honorífica fue recogida por la premiada Dª Eliana Ribechini quien inició su disertación con unas palabras de agradecimiento por el Premio recibido, que no dudo en calificar como “una bocanada de aire fresco en mi vida, vital y valioso siendo el mayor de los premios el haber encontrado personas que se hayan identificado con lo que escribo, que mis líneas los hayan tocado interiormente y que compartan conmigo el sentimiento y el sabor que se desprende de la lectura del poema ». Se definió como una simple aficionada a la lectura y a la escritura, para la que escribir es una necesidad, algo instintivo, involuntario como tener hambre o sueño, un llamado al que no se puede escapar. Confesó ser muy tímida a la hora de mostrar sus trabajos por pensar que carecen de valor literario y porque a través de la escritura uno deja entrever facetas de su carácter, de sus creencias y pone al descubierto los miedos y debilidades del escritor. En relación a la Poesía dijo “Uno de los rasgos más sobresalientes de la Poesía es la posibilidad de encriptar imágenes y sentimientos y así y todo producir un efecto intenso en el lector, que puede ser igual o diferente al experimentado por el escritor. Leer poemas nos da la libertad de experimentar sentimientos poniéndonos a veces contra un espejo y a veces contra un muro dependiendo del grado de superposición que en relación a nuestra vida, tengan los versos. En el caso del poema “El Susurro” debo confesarles que lo escribí de atrás hacia adelante, escribí el final primero y luego le di vida y sentido escribiendo el resto de los versos. Habla de un ángel, de un ser protector cuya presencia siento en todos los aspectos de mi vida y de cómo este ser perfecto acepta mis falencias y me ayuda a lidiar con ellas”, terminó su intervención leyendo un fragmento de su poema “Susurros”.

El broche de oro a la Ceremonia lo puso D. Aurelio Cruz quien realizó una magnífica interpretación a la guitarra de varias canciones, muy conocidas, que despertaron el entusiasmo del público asistente que premió al artista con una cerrada ovación.

De izquierda a derecha: Begoña Peris, Coordinadora; Dolores Robledo, jurado; Juan Cenzual, Canciller de la Misión de España; Paloma Simón, jurado; Luis López Vergel, jurado. (Foto: F. Guillaron)
Parte del público asistente a la entrega del premio. (Foto: F. Guillaron)
Aurelio Cruz en un momento de su recital y, detrás, Manuela Águeda García Garrido, primer premio poesía (Foto: F. Guillaron)
Ganadores, miembros del jurado, miembros del Club del Libro y Sr. Canciller de la Misión. (Foto: F. Guillaron)
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